
Ayamonte es de esos rincones donde el tiempo baja el ritmo: mañanas de mercado, tardes largas junto al Guadiana y ese silencio de marisma que solo rompen las garzas y algún barco de pesca. Un lugar tranquilo para desconectar de verdad, con las playas abiertas de Isla Canela a un paso.
Y al otro lado del río, Portugal: en veinte minutos de ferry estás en el Algarve más exclusivo —Vila Real de Santo António, Monte Gordo, Tavira— con su luz, sus playas y una hora menos en el reloj. Dos países y el mar, todo a mano.
El mercado por la mañana, tapas en la Plaza de la Laguna y la arena abierta de Isla Canela. Doñana, Huelva y Sevilla a poca carretera.
Vila Real de Santo António enfrente, con Monte Gordo, Tavira y una hora menos en el reloj. El café de la tarde en otro país.
La casa está a las afueras de Ayamonte, junto al estuario del Guadiana y a pocos minutos de la playa de Isla Canela. El aeropuerto de Faro (Portugal) queda a unos 50 minutos y el de Sevilla a poco más de una hora.
